jueves, 23 de julio de 2009

Un gato ciego

Atónita e inerme
me veo ante un abismo,
frente a ese claro espejo
desde el que miras tú.

La densa oscuridad
de arenas movedizas
que de ellos me separa
es como un gato ciego;
la distancia hasta tí
resulta irremediable.

Este vacio siempre
dibuja tu mirada:
comprensión, desengaño,
sus colores mezclados;
¡qué tristeza insondable
habitaba en tus ojos!---

Deambulan mi memoria
como si no hubiera habido
jamás allí recuerdos;
los destierran de ella
cóncavas soledades,
contra el diáfano espejo
obsesivas y fijas,
océanos sin estrellas,
ojos de un gato ciego.

martes, 21 de julio de 2009

CRÓNICAS DEL 47

CRÓNICAS DEL 47.

EL CAPULLO DE LA SEÑORA JULIA.

A
la señora Julia se le ha caido el capullo. Así se lo dijo a mi madre.
- Y mi madre, ¿que se te ha caido el capullo?, ¿cómo que se te ha caido "el capullo"?.
- Que sí, chica, que se me ha caido al patio. Lo tenía en el alfeizar, en una macetita de lo más cuco, aunque fuera del chino de la esquina. Me lo habían regalado. Es que me han regalado una planta que no se sabía muy bien qué es. Por la mañana se abre, y veo que tiene cuatro hojas verdes, bastante grandes, y en el centro son de un color como rojito...., y resulta que es un trébol de cuatro hojas, precioso. por la noche se cierra, hacia arriba, como una copa, un vasito o así. Y por la mañana se volvía a abrir....Mi hijo dice que a ver si es carnívora, que mucho trébol de la suerte y mucho rollo, pero que le da mal pálpito la jodía plantita, que es un bicho un poco raro . Pero yo, chica, estaba tan contenta. Todas las mañanas me asomo a ver cómo va. Y esta mañana abro la ventana y, cuando la estoy mirando, hija, como cosa de hechicería...No sé si habrá sido algún maleficio de las brujas esas del segundo, las Manolos, que lo mismo me han hecho una foto y me lan metido en su congelador, que dicen ellas que es más dañino que un buen mal de ojo; la cosa es que la planta se va ladeando, que se va cayendo, que se va cayendo....que se me cae al patio. Para una vez que tengo un buen capullo, se me cae al patio.
- Pues baja a recogerlo- le ha dicho la señora Marina, que vive en el portal de al lado.
- ¿Cómo voy a bajar a molestar al "Trísex", con las malas pulgas que se gasta?. ¿Qué?, ¿lamo a la puerta y le digo: "Mira, Angel, que se me ha caido un capullo a tu patio"?. A saber qué se piensa y por dónde me sale.
- ¡Vaya usted a saber!. Depende del día que tenga. Aunque últimamente parece que está más tratable, ¿no?. Debe ser que está tomando bien la medicación.
- Sí, es que desde que vive con Yaiza le va un poco mejor para eso de la medicación y las comidas y tal. Ella me lo cuenta cuando nos vemos en el portal, o en la tienda de Ying-quin, comprando el tabaco: "Es que yo a Imanol - es que ella le llama Imanol, averigua tú por qué - lo cuido mucho, me cuido de que tome las pastillas y de que tenga sus comidas a sus horas. Habrás visto que ha bajado de peso; y eso que él es fuerte, y sigue fuerte pero menos gordo, porque se lo doy todo cocido, nada de grasa, fritos y eso..., todo cocido; y mucha verdura, patata, coliflor, lechuga...Ya sabes. ¿A que se le ve mejor?.
- ¡UY, desde luego, hija!. Y ahora, que cada día se pone el pelo de un color, da gloria verlo. Qué bien le has venido, porque este chico, desde que le falta su madre, andaba muy perdido; con su madre tenía un pasar porque era de mucho carácter, ¡menuda leche desplegaba la buena mujer!. Pero después que ella falleció....Bueno, supongo que ya te habrá contado cuando tuvo que venir la policia y se lo tuvieron que llevar e internarlo en el psiquiátrico, porque no sabíamos lo que podía ocurrir. Nos llegó a amenazar con dejar la espita del gas abierta y que fuera lo que Dios quisiera. ¡Figúrate, hija!. Todos los vecinos, que algunos estanban ya muy asustados por el riesgo que suponía este hombre, todos, todos ahí en el portal, con caras de guardia de la cachiporra para ver si así él se llamaba al orden, y para evitar que huyera mientras venía la policia a ver qué medidas se tomaban. Fue por esas fechas que le dió por usar como teléfono móvil una de esas cajas grandes de cerillas ( que daba qué pensar, no fuera a darle por meternos fuego) con el tubo de un spray o de un perfumador, así atravesado en la caja de cerillas y sujeto con una goma, de las del pelo. No veas qué conversaciones tenía por el móvil aquel, que hablaba con unos y con otros, que si con el Ministerio del Inetrior, que si con la Cía....Porque como decía que había pertenecido a los servicios secretos. Y luego se ponía un uniforme de vigilante de prosegur, o algo parecido, que tendría por ahí de sabe Dios qué, y te lo podías encontrar por las escaleras, o en el portal, y a oscuras, a las tres o las cuatro de la madrugada, vigilando, que decía él. O cortándonos la luz de pronto, porque decía que le había autorizado Endesa....; ¡nos montaba cada belén, corazón mío!.
- Yo no lo comprendo. ¿Cómo le ha dado a esa muchacha por cargar con este tío loco?.- se pregunta para sí misma con voz mental, y se lo pregunta a las otras vecinas en voz alta Victoria, que,¡claro!, como no vive en nuestro edificio, ni siquiera en nuestra calle, aunque es del barrio y bien que se interesa por todo lo que pasa, pues se le escapa alguna.
-¡Bueneo, bueno! - dice Marina - Eso de "chica" depende del punto de vista, ¿eh?. ¿A que sí, niñas!- le pregunta a la señora Julia y a mi madre.
Mira que llamarlas "niñas" con la pila de años que tienen. Cada una por separado, y no te cuento ya juntas...
- ¿Es que no te has dado cuenta, mujer?- le pregunta la señora Julia a Victoria.
- Vamos a ver, Victoria, guapa - le explica mi madre - ¿No te parece muy alta y muy cachas, con una anatomía un ppoquito rara esa chavala?
- Pues tampoco se le nota tanto, ¿eh? - dice la señora Julia - Puede dar el pego.
- Sí. Además, es tan educada y tan dulce la nena que casi cuela - ¡qué mala baba tiene a veces Marina !.
- ¿Cómo que cuela...?.- exclama Victoría- No me digáis que es....
- ¿Claro, hija, claro!. ¿Pues anda que no se ve que es un tío!- resume un poquito bruscamente Marina, como dando a entender "¿es que eres tonta o eres tonta"?.
- Pero esa chavala, o chaval, lo que sea, hace poco que vive aquí con él, ¿no?- indaga Victoria, metiéndose ya a fondo en el bollo.
- Sí; a mí me ha contado "ella" - responde radio macuto, o sea la señora Julia, que se entera de todo o casi todo, y no porque esté todo el día fuera de su casa, como le reprocha su hijo, que la quiere para él solo y en exclusiva, sino porque siempre anda atendiendo a todo el mundo, todos los vecinos tiramos de ella para cualquier favor o necesidad; se lo dice mi madre :"es que tú te haces de miel..."- Me ha contado- prosigue nuestra cronista oficial - que vió un anuncio que él había puesto, no sé si en un periódico, o en un corcho de un bar, o dende fuera, pidiendo alguien con compartir su piso. Dice que vino a verlo y que enseguida, enseguida, pasaron a la habitación de él, vamos, a la cama directamente.
- ¿Así, sin más ni más?. ¿Qué flechazo!,¿que no?. ¡Menuda marcha!- se chotea Marina.
- Pero, y él, ¿no se dió cuenta, así, de entrada?¿ Qué hizo cuando descubrió "el pastel" de los bajos?.
- Si es que a él le va ese rollo, tía. ¿Por qué te crees que le llamamos el Trísex?. De "Trisexual"
- ¿Tú no lo sabías?. ¡Claro, mujer!. Vamos a ponerte al día - le dice, muy "didáctica" mi madre -A mí me había dicho no sé quién que ella era su ex-mujer, que había vuelto con él. Porque él ha estado casado con un travesti o un transexual o algo, ¿no?.
- Sí, sí....eso fue cuando vivía en Cádiz. Pero ésta es otra. Además es muy joven, mucho más joven que él, una cría, vamos.
Bueno, vale- razona muy liberal Victoria. Un tío puede ser homosexual, o bisexual..., pero eso de "trisexual" ¿qué quiere decir?.
- ¡Ay, hija!. Si es que esta historia es muy curiosa. Parece inventada, pero no....- le amplia mi madre - Mira, es que teníamos un vecino, ¿os acordáis de Jacinto?, que vivía de éste, pues puerta con puerta casi. Y a este, a Ángel, le dió por el otro.
- Es que también el Jacintito era un poco chusco, ¿o no?.- dice Marina.
- ¿Cómo "chusco"?- pregunta, deseosa de aprender, Victoria.
- Así, un poco amanerado- tercia mi santa madre, que raja lo que debe y lo que no debe- un poco amariconado, hablando en plata. Y eso que era, y es, un tiarron, no vayas a creer. No guapo, la verdad, pero alto y con buena planta.
- A lo mejor fue por eso por lo que a Ángel le dió por él - argumenta con la tolerancia y la comprensión que la caracteriza mi vecina la señora Julia - Y empezó, a lo que se ve, a tirarle los tejos. Hasta que un día le echó por debajo de la puerta una carta.
- Una declaración de amor, muy respetuosa, eso sí, y muy romántica. Porque al principio fue un cortejo muy galante, que Ángel se comportaba como un caballero.
- Y vosotras ¿cómo sabéis todo eso, quiero decir, cómo era la carta y esas cosas?.- indaga incrédula Victoria.
- ¡Toma!, porque Jacinto, o por curarse en salud, o como pidiendo auxilio pero sin pedirlo, ¿me entiendes?, pues nos lo contó a todas las vecinas, o a casi todas- le aclara Marina.
- Sí - le amplia la información mi madre -Se la leyó a mi hija Lourdes, que venía de la facultad y se lo encuentra en la puerta con un ataque de ansiedad o poco menos. Le estuvo contando todo el asunto y le leyó la carta. Decía Lourdes que casi se ahoga intentando aguantarse la risa. En esa carta, casta y apasionada a la par, Ángel le decía que podían quererse "tranquilamente" porque a él,a Ángel quiero decir, le gustaban las mujeres, los hombres y los travestis, o sea que era- y esa era la palabra que él empleaba en la carta- trisexual. Y me contaba mi hija que Jacinto repetía "¡Fíjate, se dirige a mí como si yo fuera homosexual!". Y Lourdes le dijo "Pues si lo ers ¿qué pasa?. A nadie le tiene por qué impportar lo que tú seas o dejes de ser, ni eso le da derecho a nada"." ¡Si es que yo no soy homosexual!". Pues, estupendo. Díselo y se acabó, ¿no?". "Si se lo hew dicho un montón de veces, pero como está chinao, pues que no lo entiende, o que no acepta una negativa, o no sé que me dice...¡A ver qué hago yo!.
- El muchacho estaba asustado, pero asustado de verdad, en un sinvivir el pobre - se compadece Marina, que se solidariza mucho con las personas que tienen que resolver problemas solas, sin familia y sin ayuda de nadie.
- Pero era un poquito lila también- salta mi madre, que es de esas cabezotas que, como le dice mi padre, encima mete patadas contra el aguijón- Porque lo que yo le dija, ¿vas a permitir que este te eche de tu casa?, ¿ a un tío de cuarentas años?. Anda que no es triste, un tipo de cuarenta ños que se va a refugiarse a casa de su mamá, a que una viejecita le proteja. ¡Vamos, ni en el tebeo!.
- Pero es que con un desquiciado de éstos nunca se sabe- le reprende suavemente Julia. Acuérdate de aquella mañana, las siete o las ocho, no más serían, que le dió al "Trísex" por abollar los buzones con un palo, y por aporrear la puerta de Jacinto.
- ¡Ah, sí!- Recuerda entonces mi madre.- Que gritaba "¡Sal, maricón!, ¡sal y da la cara!".
- ¡Ostris, qué miedo, tú"- se alarma Victoria - No me extraña que el chico se fuera. Yo también me habría ido.
- Y yo también lo haría si pudiéramos comprarnos otro piso - salta desesperada mi madre.
- ¡Anda ya!- se ríe Victoria - Si en esta calle, o por lo menos en esta casa nunca os aburrís; si os lo pasáis de miedo
- Tú lo has dicho - sentencia la señora Julia - pero de miedo auténtico, en plan gore... Será por las aguas subterráneas, como dice la Pilar, la de la familia ésta del primero, que están todos más p'allá que p'acá los pobres, que si uno está como una tapia de sordo la otra padece de manía persecutoria y te tira a la cabeza la dentadura postiza en cuanto se mosquea un pelín; y al chavea le da por recitarte la constitución de memoria si te lo topas por la escalera, o sea que ella debe saber de lo que habla cuando dice que esta calle tiene mal fario. En este edificio nuestro, por lo menos, todo está gafado. Y, si no, mira mi capullo. ¡Con lo bonito que era mi capullo y lo bien que se me estaba criando!

viernes, 5 de junio de 2009

Brindis por el tiempo que nos hace y que nos deshace

Sal a la ventana
y levanta tu copa
como una ofrenda al sol
pintor del aire transparente
de la tarde que se aleja,
que destella
como el vino,
como el oro
derramado....
Y bébete de un solo
trago tanto color,
o a sorbos, tenuemente,
y el regusto de la vida...
su dolor y sus caricias.

Llegue de pronto,
casi una sorpresa,
la noche
con su terciopelo azul
de luminosos silencios...
la jornada ha terminado.

Caiga, pues, el telón,
la tragicomedia, tal vez,
queda ya concluida.

Canto

martes, 10 de marzo de 2009

Presentimientos

Tu mano en mi pelo.
Leve roce de tu palma
en mi nuca , y tu voz
riente a mi costado.

Aún tenías acné,
eras prudente y tímido,
demasiado prudente
y tiernamente tímido.
Hablabas pocas veces
y siempre me hacías
tanta gracia....

Presentía intensamente
-me lo repetía insistente
el corazón-
que la vida
nos quería juntar;
estaba convencida...
y ...ya lo ves.

Tu mano en mi nuca....
y se me eriza la piel
al evocar tu tacto.

Eramos jóvenes y asustadizos;
no sabíamos ¡qué tontos!
que el amor es frágil y
que la vida se escapa
en un suspiro.

A menudo me visitan
aquellos dos fantasmas...
a menudo siento,
de golpe, una punzada..

Tenías aún acné....
No sé si nos reconoceríamos
al cruzarnos, por azar,
en cualquier calle,
en la compra, en un café,
o en algún otro lugar.

Estaba convencida...
me lo dijo tantas veces,
-¡canalla traicionero!-
el corazón,
presentía intensamente
que la vida
nos iba a juntar.

Canto.

jueves, 12 de febrero de 2009

Clase de yoga

Penumbra, todo silencio,
sólo un murmullo de fondo;
el cuerpo laxo, tranquilo;
todo está bien y es hermoso
....la imaginación palpita:
imágenes y colores,
brisa en la piel y perfumes,
tibieza entre sol y sombra,
rumor de mar y de voces...
lugar y ecos familiares.
De pronto...todo en suspenso,
recuerdos y corazón
me lo susurran a un tiempo:
ella está - estuvo - allí,
la que antes ella fue
no la que luego perdí.
Las lágrimas se me agolpan
en toda esa soledad
tan poblada de memorias:
yo, aún casi una niña
y el futuro por hacer
y el tiempo para vivir
- hoy los dos ya tan menguados-
eran todavía muy largos,
el mundo ,un atlas extenso
y mis pies estaban hechos
- ella me lo había enseñado-
para llegar a cruzarlo.
Canto

viernes, 23 de enero de 2009

Lo que apenas conocemos

Porque aún en mi memoria
se oye el eco de su tos
y su leve golpear
en la pared,
por si me necesitaba,
y solamente
si apenas requería
una mano y una voz
que le hicieran compañía.

Porque sigo yendo al paso
del caballo trotador
de sus rodillas,
y aún me acoge aquel regazo
en que mecía mi infancia
con sus canciones antiguas
tan mal cantadas.

Porque siempre me traía
un terrón en el bolsillo,
y por la noche
él venía a rescatarme
si, al bajarme dela cama,
por la casa me perdía.

Porque, aun estando vencido,
él era siempre tan alto
ante mis ojos de niña
que miraban fascinados
ese fulgor del acero
de sus mejillas
que, al abrazarme,
cosquilleaban las mías,
y el brillo como de fuego
que en sus ojos se prendía.

Porque aún me lleva enlazada
de su mano por la calle,
y nunca me la soltaba,
ni en los peores momentos,
cuando dar un paso más
le suponía,
un insoportable esfuerzo,
cada paso una agonía.

Para otros era amargo:
su corazón pesaroso
no podía con la vida
que le había tocado en suerte,
para mi era su dulzor,
era el calor de su voz
que nunca me regañaba,
que me hablaba tiernamente
del amor y la belleza
que el destino me guardaba .

Cada día más vencido,
cada día más ausente,
se marchó por el camino
del que nunca nadie vuelve.
Un día dejé de verlo
y el mundo se transformó;
no fue mejor ni peor,
muy diferente.

No me parezco a él en nada,
heredé únicamente
- además de la desgana-
lo peculiar de mi frente.
Apenas si le recuerdo....
y le sigo echando en falta,
y, cuanto más vieja, más...
Imposible recordarlo
si todavía,
de alguna forma,
no siguiera siendo ahora
aquella niña pequeña
que aún espera a su papá.

Canto

martes, 30 de diciembre de 2008

Sin título

Escrito sin fecha.

Es curioso que sea cuando uno se va haciendo más mayor, que conforme se va acercando uno a los tramos finales, vaya viendo con mayor claridad que el fundamento absoluto de la vida, el motor, es siempre el amor, sin sustitutivo posible. Sólo el amor nos salva, en efecto. Pero, ¿qué hacer cuando el amor nos deja?, ¿cuando se va olvidando de nosotros, cuando nos huye por mucho que intentemos asirnos a él?. ¿Qué hacer, cómo sobrevivir si el amor se va y nos deja deshabitados?
Así se iba haciendo, cada día con mayor insistencia, hasta morderle por dentro, esta insidiosa pregunta aquel cadaver. Aquel cadaver que tenía que hacer cada mañana el ingente esfuerzo de ponerse en pie, dar los buenos días, peinarse, mirarse en el espejo y ver cómo iba descomponiéndose....., aquel cadaver que en ocasiones hasta debía sonreir, o besar, o expresar buenos deseos que ya no nacían de él. Aquel cadaver que tenía que llenar de gestos el hueco que le iba creciendo por dentro devastándolo todo.
No quería todavía morir porque la memoria aún le traía de cuando en cuando vestigios de un amor grande que una vez inundó lo que fue su vida. Pero al parecer ya no estaba en su mano el evitarlo, y a cada paso se apartaba más,y, pese a él mismo, sólo anhelaba ya el descanso, quizá una muerte oficial.
Evocó otro cadaver, aquel del que hablaba Vallejo, al que las voces de los que le amaban consiguieron levantar de nuevo y ponerle a caminar.
También el cadaver de esta historia oía algunos ecos, infantiles...o seniles quizás, que parecían repetirle no te mueras, todavía no..., y cuyos timbres se le iban escapando porque apenas su oido respondía; los escuchaba cada vez más débiles . A estas voces trataba él de agarrarse. Más que por amor, por el imperioso deber de mantenerse aún vivo o, mejor dicho, de mantener presente su cadaver.

Mavi ( Ya ves que estaba animada ese día)